*Autor: Carlos Andres Agudelo Ciro

En este escrito se pretende abordar de manera general algunas cuestiones sobre el contrato de desarrollo de software que sirva como punto de orientación para aquellas personas que puedan estar interesados en esta figura ya sea como proveedores de servicios/empresas que desarrollan software o como posibles adquirentes de estos productos.

Inicialmente es pertinente indicar que el contrato de desarrollo de software se encuentra dentro de la categoría denominada de contratos atípicos, esto es que al momento no cuenta con regulación expresa dentro del ordenamiento jurídico colombiano, pero que se le aplican las normas generales de contratación que establece la legislación colombiana, en específico a este tipo contractual se le pueden aplicar las disposiciones que sean pertinentes establecidas en los artículos 2053 a 2069 del código civil colombiano que regulan los contratos para la confección de obras materiales y los contratos de arrendamiento de servicios inmateriales, además de las normas generales y principios establecidos tanto en el código civil como en la legislación colombiana.

Cuando se realiza un contrato de desarrollo de software para aquellos que intervienen en él es necesario tener claridad sobre qué es lo que se está comprando o vendiendo. Para ello inicialmente de manera muy general estableceremos que por contrato de desarrollo de software se entiende aquel por el cual una persona (desarrollador) se compromete a la entrega de un programa de computación a otra (cliente) quien se compromete a pagar un precio por este.

Ahora bien, para cada una de las partes es necesario establecer que es específicamente lo que están comprando o vendiendo. En este punto es necesario anotar que la legislación colombiana asimila el software a una creación literaria y de conformidad a esto le otorga la protección de los derechos de autor, es decir se le otorga una protección que cobija la vida del autor(es) y ochenta (80) años más antes de pasar a dominio público (artículo 23 ley 23 de 1982).

Lo anterior quiere decir que quien desarrolla un programa de software es titular de los derechos patrimoniales que se derivan de este, este derecho implica la posibilidad de la explotación económica de la obra y percibir el beneficio que se derive de esta. Este derecho puede ser dispuesto por su titular, ello quiere decir que quien desarrolla un programa de software puede acordar a transferencia de sus derechos patrimoniales a favor de otra persona. Esto también implica que quien paga por un programa de software también puede incluir en esta transacción el pago del costo no solo del programa como tal sino pagar por los derechos patrimoniales derivados del mismo, adquiriendo con esto no solo el derecho de usar dicho programa para el fin para el cual lo solicito sino el de modificar, transformar y/o percibir las posibles ganancias económicas derivadas de la explotación del mismo. En términos económicos esto implicara una variación en el precio del software por parte del desarrollador, quien cobrara un mayor valor cuando el cliente además del software solicite la transferencia de los derechos patrimoniales del mismo. Es de aclarar que a pesar que se acuerde la transferencia de los derechos patrimoniales los desarrolladores continuaran como titulares de los derechos morales, esto es el derecho de ser acreditados como creadores de la obra y demás derechos consagrados en el artículo 30 ley 23 de 1982.

Teniendo en cuenta lo anteriormente descrito usted como desarrollador de software o como posible comprador de un programa de estas características al momento de negociar y suscribir un contrato debe tener claridad sobre qué es lo que está vendiendo o comprando.  Para el desarrollador será esencial conocer cuál es la intención de su cliente si solo desea el suministro de un programa determinado para su uso en determinadas actividades o si además del programa este desea adquirir los derechos patrimoniales para percibir posibles frutos económicos que se deriven de este, esto es importante porque además con esto no solo adquiere los derechos anteriormente mencionados, sino que también puede disponer del programa, impedir su comercialización con otras personas naturales o jurídicas y además modificar el programa (si cuenta con el código fuente y los conocimientos necesarios para realizar esta acción) y percibir  las posibles ganancias económicas derivadas de estas modificaciones o de los nuevos programas que pueda desarrollar en base al inicialmente encargado. Además de la modificación sustancial en el precio que una u otra posibilidad generan sobre el programa de software a desarrollar, toda vez que no será lo mismo para el desarrollador realizar un programa del cual solo se entregara una versión para uso del cliente que desarrollar uno en la cual además se entregaran los derechos patrimoniales de autor derivados del mismo.

La recomendación general para este tipo de contrato es que se celebre por escrito, esto por razones probatorias y para que tanto el desarrollador como el cliente tengan un mapa que les sirva de guía para establecer y verificar cuales son su derechos y obligaciones. En dicho documento se deben plasmar todos los aspectos que regulen la relación contractual tales como precio a pagar, características del programa que se va a desarrollar, tiempos de entrega, modo de pago, personas responsables de una y otra parte para la comunicación en la ejecución del contrato, método de resolución de controversias, posibilidad de adicionar el contrato cuando las circunstancias lo ameriten (otrosí), cláusulas de confidencialidad, y todos los demás aspectos que sean pertinentes para la ejecución del contrato.

Tal como se indicó al inicio de este escrito toda vez que este contrato corresponde a la categoría de atípicos muchas de sus situaciones no se encuentran reguladas expresamente por la ley colombiana por lo que los pormenores de su regulación se descubren a diario en las relaciones entre las personas que los celebran. El objeto de este escrito es brindar una orientación preliminar para que quienes en su diario quehacer ejecuten este tipo de contratos o quienes por las circunstancias se puedan ver en la necesidad de celebrar este tipo contractual cuenten con una orientación que les permita tener una mejor idea de que es lo que efectivamente desean comprar o lo que en definitiva están vendiendo.

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